martes, 1 de noviembre de 2011

LOS OJOS DE LA NOCHE.-Por Ana Rossetti

Terminado el rosario a nuestros dormitorios
subiremos donde el ángel maligno
que quiere atormentarnos, nos espera.
La espalda en la parez, cuidando que las ropas
no esconden nuestros ojos mucho tiempo
la fragante franela nos ha vestido al fin.
Y sabemos, tras el vuelo fruncido
del tibio cubrecama, quien se oculta.
Al mínimo ruido en el contiguo cuarto
irrumpiremos,  entre las tenues sábanas
de cruda muselina, anhelantes,
buscandonos.
    Y nos sorprenderán
e irremisiblemente seremos castigados,
devueltos al horror de las alcobas.
Pero, abrázame ahora. Febriles confortémonos
que el miedo vendrá, en breve, dispuesto a aniquilarnos.

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