jueves, 5 de febrero de 2015




A Ignacio Bellido, poeta
"Soy Ignacio Bellido, y soy poeta”, me dijo
entre susurros una tarde. También me consta,
que a bordo del navío, fue psiquiatra
y hoy, en la literatura tiene el cobijo de sus gotas de aguaComenzar a usar Firefox
y sus campanas.

A veces me insinúa,
que hay que ser respetuoso con el azar y con la muerte,
con el mito de Bronwyn de Cirlot, y su amada
—la que renace siempre de las aguas—,
y me lee sonetos de Shakespeare en versión original
—por supuesto en inglés—
y me habla de cuando estuvo con Pessoa en Portugal,
de aminoácidos y proteínas,
mientras apura su plato de lentejas con esmero
para fortalecer el ADN de su barba blanca,
como una indulgencia o una jaculatoria,
como si vestirse cada mañana
supusiera cometer un adulterio, y arrojar al mar
los residuos radiactivos de la aurora.

También me lee a John Ashbery, y me cuenta sus periplos,
su estancia en Nueva York,
y como el invierno se parece a la noche
y el adiós al olvido.

Y dice que nació en Salamanca, y pretende
conjurar su memoria con el cero, mientras galante,
enamora lunas, me cuenta su viaje a Baden-Baden
y sigue hablando de lentejas, de tomillo, de pimiento verde.

Ayer, en el Ateneo, del que me hice socio
por petición del poeta, le dije: ¿Por qué tan serio Ignacio?
[i]Estoy admirando[/i] —me respondió— una fotografía del poeta Yeats
en su profunda metafísica,
gafas condecoradas en lo intemporal
y gesto de "darse cuenta" de lo que el resto ignoramos.

Ante tan sabias premisas, sólo me queda
retomar sus “Crepúsculos Involuntarios”,
rezar a su árboles,
disfrazarme de luz
y esperar que el cielo acuda.




Autor
Proserpina Ramírez

viernes, 13 de septiembre de 2013

Escribeme en el viento.-Por Magda Robles León

Escríbeme en el viento...


Porque te espero
en la misma esquina que se robó tu cuerpo...

Escríbeme en el viento,
que yo aprenderé a leerte.
En el mar, en las grietas,
en tu nombre mismo inacabado.

Descifra este puñado de gotas
que tengo entre las manos,
que me caen desde el suelo
empapándome la voz.

Hazme inmortal
en el silencio de las piedras,
o en el rumor esquivo del agua,
y el sabor a incertidumbre de tu boca.

Y dame nombre...

(Del poemario En penumbras se hizo verbo, Granada 2013)


Magda Robles León

viernes, 24 de mayo de 2013

LUZ SIN NOMBRE,LA BELLEZA.-Por Julio Cesar Guerrero


LUZ SIN NOMBRE, LA BELLEZA





Con todas las palabras que te guardan,

con todos los silencios que me tienen.







Luz sin nombre, la belleza.

Inalcanzable claridad, la música.

Mar sin horizontes, tus ojos.

Puente a la memoria, este minuto.

Mañana, todavía, te llevaré conmigo.

Siempre, aún, serás la dulce gratitud

de este amor que me invento

justo en el instante que antecede a tu partida.

Se cierran las puertas y el tren reanuda su marcha.

La historia de siempre: el final leído, soñado, vivido...

Toda gran emoción nos salva en su abandono.

Y en las entrañas de todo gran amor

habita el vértigo del salto hacia una gran ausencia.



jueves, 24 de enero de 2013

FELICITACIÓN Por Luia y Edy

Hola amigo, hablemos:
contemos cuántas veces caminamos las horas en pleamares, en resacas.  
Describamos la exaltación y la quietud, las puertas abiertas, la mano extendida, la plegaria.
Mientras, la vida, franca y áspera, alumbra el gozo, abre su alarido, ofrece y reclama.
Mientras, la vida, a fuerza de fatigas redime jardines perdidos con lluvia azul esperanzada.

Nos queda La Magna Presencia
el cielo interior
la sangre soñando despierta
los recuerdos con futuro
el puño en alto
la voz grabada.


24 de enero de 2013
Edy y Lu


martes, 22 de enero de 2013

SOBRAYFALTA por Viktor Gómez

S O B R A Y F A L T A
«Nunca se logra mantener el equilibrio»
John Berger, Páginas de la herida
I
Un lugar de (r) ruido,
el pequeño rincón a la escucha
un casi puente, pero todavía
tabula rasa, la punta del habla
la punta de la lengua,
si quisiera llover esta vez
un lugar de ronca tormenta
y también la ligera lentitud
temblorosa
del caracol al escampar en la página.
II
Sobra la paz tus lagrimas el estiércol de La Paz oh, mujeres perdidas en los campos sobre la luz manchada de La Paz poblados murieron como pequeños rizos de mar (ola no navegable) el sobrante del día son espumas no la paz que se ahogó en mercados de productos básicos la partitura de los campesinos es de soja o maíz en las miserias el especulador la huella el sable oh coronel curtido en refriegas Sobre la sobra y la paz La Paz boliviana La plata que no engancharán tus hijos esos piojos sin padre Sobran desánimos y miedos: ¿acaso el viejo o el joven con solapas blancas -patrón de negritos e indios descalzos- no lo saben? cortando con su sable la verdacita verde verdiolvidada verdad sin borde y reseca como un hueso del fruto maduro quizá sea ya tarde para los tallos segados… ¿no lo saben?
por si supieras donde
en poco tiempo hemos peinado la vega
No traigas dinero trae sacos
para meter los restos calcinados de los campesinos rebeldes
(cita olvidada)
ni digas a nadie que hemos vuelto a por más
III
No hay más pérfidos inquisidores
que las palabras.
Blaga Dimitrova
en el diccionario
cada palabra es una sombra
que un tirano o una
huérfana
usarán para defender
su fragilidad o superar el miedo
(sesea) la libertad de la música
su fuga y sus multiplicidades
y reniega de los libretos en Las Óperas
de los Notables
de las batutas de los Directores de Orquesta
que saludan al palco de los grandes Señores
sombra o nota musical nunca guión
de teleserie balbuceo o fracaso jamás
el discurso del rey
silencio antes que elocuencia de spot publicitario
lo no suficiente ni la sobra tan poéticos (patético)
son poesía:
«libérate del éxito» el fulgor
ha eclipsado algunas estrellas
‘la noche con el día no tienen pared’
también del elitismo de la mudez

Víktor Gómez

viernes, 7 de diciembre de 2012

MONDE( a Ignacio Bellido) Por Rossana Arellano



MONDE ( a Ignacio Bellido)

Le cœur de l'humanité
dérives
et aucun déversment

vols
par le ciel.

Et tout le silence
lancinante
sur votre poitrine si nu.

Dans ce sud
Lorsque la roche-mère
porte le deuil
tics l'horizon,
encore chanter.

De la difficile conjoncture,
J'ai versé
l'océan Austral
dans toutes mes îles
et j'ai aussi île.

La vie est juste un vol
fuyant les ombres
et j'espère, pour toujours, mon ami.


Rossana Arellano Hasson.


MUNDO

El corazón de la humanidad
va sin rumbo
y ya no se derraman
los vuelos
por el cielo.

Y es todo el silencio
que palpita
en tu pecho tan desnudo.

En este sur
dónde hasta la roca
va vistiendo de luto
crispando el horizonte,
aún cantamos.

Desde el desafiante clima,
me derramo
al mar austral
en todas mis islas
y soy también, isla.

La vida es sólo un vuelo
huyendo de las sombras
y yo te espero, siempre, amigo.

Rossana Arellano.


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  • jueves, 29 de noviembre de 2012

    Aleja el haiku de tu boca...Por Víctor Gómez Valentinos

    Aleja el haiku de tu boca, lávatela con aguardiente de arroz y escupe las flamas del enfriamiento... aprende a silbar y escoge con extremo cuidado cada palabra. Evita leer a gente que no se arremangue a fregar los platos o mochear el suelo, cultive la lentitud, tienda la ropa o se vista con sencillez. No imites las formas, sólo la llama que las originó, esa pura energía que enciende el aura de cada ser humano, único e insustituible. Cuando bebas con un amigo, hazlo despacio. Escribe de vez en cuando contra tus prejuicios y seguridades. No atesores rencor, no te resistas a ser amado, no traiciones a los inválidos ni mientas a tu corazón. Enfría el miedo en verano e incendia la acedia en invierno. Disfruta intensamente de lo suficiente, para que lo que exceda sea notoriamente irrelevante. Deja que la oscuridad conviva con la luz. No confies en los elogios ni te valores por los desprecios. Fracasar es media victoria. Nadie hará por ti hoy mejor que tú mismo ese incontestable acierto de sonreir y abrazar a una persona desesperanzada o perdida. Ningún púlpito, ninguna medalla, ningún soborno. Un poeta es un loco que no precisa cura.
    [De "Otro decir por decir"]


    viernes, 16 de noviembre de 2012

    La tara tóxica.-Por Antonin Artaud

    La tara tóxica

    Evoco el mordisco de inexistencia y de imperceptibles cohabitaciones. Venid, psiquiatras, os llamo a la cabecera de este hombre abotagado pero que todavía respira. Reuníos con vuestros equipos de abominables mercaderías en torno de ese cuerpo extendido cuan largo es y acostado sobre vuestros sarcasmos.  No tiene salvación, os digo que está INTOXICADO, y harto de vuestros derrumbamientos de barreras, de vuestros fantasmas vacíos, de vuestros gorjeos de desollados.
    Está harto. Pisotead, pues, ese cuerpo vacío, ese cuerpo transparente que ha desafiado lo prohibido. Está MUERTO. Ha atravesado aquel infierno que le prometíais más allá de la licuefacción ósea, y de una extraña liberación espiritual que significaba para vosotros el mayor de todos los peligros. ¡Y he aquí que una maraña de nervios lo domina!
    Ah medicina, aquí tenéis al hombre que ha TOCADO el peligro. Has triunfado, psiquiatra, has TRIUNFADO, pero él te sobrepasa. El hormigueo del sueño irrita sus miembros embotados. Un conjunto de voluntades adversas lo afloja, elevándose en él como bruscas murallas. El ciclo se derrumba estrepitosamente. ¿Qué siente? Ha dejado atrás el sentimiento de sí mismo. Se te escapa por miles y miles de aberturas. Crees haberlo atrapado y es libre. No te pertenece.
    No te pertenece. DENOMINACIÓN. ¿Hacia dónde apunta tu pobre sensibilidad? ¿A devolverlo a las manos de su madre, a convertirlo en el canal, en el desaguadero de la más ínfima confraternidad mental posible, del común denominador consciente más pequeño?
                    Puedes estar tranquilo: ÉL ES CONSCIENTE.
                    Pero es el Consciente Máximo.
                    Pero es el pedestal de un soplo que agobia tu cráneo de torpe demente pues él ha ganado por lo menos el hecho de haber derribado la Demencia. Y ahora, legiblemente, conscientemente, claramente, universalmente, ella sopla sobre tu castillo de mezquino delirio, te señala, temblorcillo atemorizado que retrocede delante de la Vida-Plena.
    Pues flotar merced a miembros grandilocuentes, merced a gruesas manos de nadador, tener un corazón cuya claridades la medida del miedo, percibir la eternidad de un zumbido de insecto sobre el entarimado, entrever las mil y una comezones de la soledad nocturna, el perdón de hallarse abandonado, golpear contra murallas sin fin una cabeza que se entreabre y se rompe en llanto, extender sobre una mesa temblorosa un sexo inutilizable y completamente falseado, surgir al fin, surgir con la más temible de las cabezas frente a las mil abruptas rupturas de una existencia sin arraigo; vaciar por un lado la existencia y por el otro retomar el vacío de una libertad cristalina.
    En el fondo, pues, de ese verbalismo tóxico, está el espasmo flotante de un cuerpo libre, de un cuerpo que retorna a sus orígenes, pues está clara la muralla de muerte cortada al ras y volcada. Porque así procede la muerte, mediante el hilo de una
    angustia que el cuerpo no puede dejar de atravesar. La muralla bullente de la angustia exige primero un atroz encogimiento, un abandono primero de los órganos tal como puede soñarlo la desolación de un niño. A esa reunión de padres sube en un sueño la memoria, rostros de abuelos olvidados. Toda una reunión de razas humanas a las que pertenecen estos y los 0tros.
    Primera aclaración de una rabia tóxica.
    He aquí el extraño resplandor de los tóxicos que aplasta el espacio siniestramente familiar.
    En la palpitación de la noche solitaria, aquí está ese rumor de hormigas que producen los descubrimientos, las revelaciones, las apariciones, aquí están esos grandes cuerpos varados que recobran viento y vuelo, aquí está el inmenso zarandeo de la Supervivencia. A esa convocatoria de cadáveres, el estupefaciente llega con su rostro sanioso. Disposiciones inmemoriales comienzan. La muerte tiene al principio el rostro de lo que no pudo ser. Una desolación soberana da la clave a esa multitud de sueños que sólo piden despertar. ¿Qué decís vosotros?
    ¡Y todavía pretendéis negar a importancia de esos Reinos, por los cuales apenas comienzo a marchar!

    Publicado en "La Révolution Surréaliste", N° 11 (1928)
    Versión de Aldo Pellegrini

    viernes, 26 de octubre de 2012

    HOMBRES AL NATURAL-María Sanz

    Hombres al natural

    Son seres grises,
    inequívocamente masculinos,
    que lo mismo me envían
    algún ramo de rosas
    con cuatro plenilunios de retraso,
    que intentan sorprenderme
    al llegar en su lata
    (léase coche) último modelo
    donde se sienten mágicos.

    Seres brillantes,
    portadores de un agua de colonia
    que anuncia su presencia
    con cuatro primaveras de adelanto;
    hombres al natural, de calle y riesgo,
    que buscan evadirse
    llevándome a cenar. Puedo ingerirlos
    antes de que caduquen,
    pero se me indigestan
    media hora después, y no merece
    la pena estropear esa velada.

    Madre Naturaleza,
    los pones a mi alcance, y agradezco
    tus sabias intenciones.
    Pero yo siempre he sido
    inequívocamente femenina,
    y declaro ante ti que cada vez
    es mayor la distancia que nos une.


    viernes, 12 de octubre de 2012

    HABITACIÓN DE NOCHE.-Luis García Berlanga

    Sin alfombras.Mi tío,leyendo,
    La vuelta al mundo en dos tomos
    Yo  solo.Tengo miedo.El reloj es alto
    y sin duda,cabe un cadáver dentro
    Parece que dan las las horas con huesos.
    La luz a petróleo, se difumina el quinqué rosa
    En todos los espejos hay fantasmas que me miran
    mujeres sobre todo, vestidas de negro. Tengo miedo, repito.
    Y mi tío se levanta,viene hacia mi, y me cuenta
    amores suyos de otros tiempos.

    "Los cuadernos inéditos de Berlanga".2ª Edición.Ed.Pigmalión.Madrid 2011